Buenas prácticas empresariales

Buenas prácticas empresariales

En la clásica e inevitable espera en un juzgado, ayer escuché una conversación entre diversas personas cercanas a mí. Parecía tratarse de un grupo de trabajadores que mantenían un conflicto con la empresa para la que prestaban sus servicios acerca del modo de calcular su sistema de retribución. En aquél momento acababan de ser informados por su abogada de que su pretensión era inviable, puesto que el Tribunal Supremo acababa de dictar una sentencia favorable al sistema de cálculo empleado por la empresa. Por lo que deduje, no se trataba de un caso en que la empresa incumpliera con el pago de los salarios u otras obligaciones, sino que por parte de los trabajadores se reivindicaba un sistema de cálculo retributivo que les resultaba más favorable.

Algunos de los trabajadores parecían conformarse con la situación, pero otros mostraban su indignación, con frases como: “ No hay derecho, siempre pagamos los mismos …” o “ Mientras los empresarios viven a cuerpo de rey, los trabajadores tenemos que sufrir esta clase de abusos…”.

Entonces me pregunté por que motivo todavía existe una visión e imagen tan negativa de la figura del empresario. En muchos sectores se identifica al empresario como alguien lleva a cabo prácticas poco éticas, alguien sin escrúpulos cuya prioridad es enriquecerse a costa del esfuerzo ajeno. Es ello cierto?. Evidentemente no. El empresario, como cualquier ser humano merece ser valorado por sus actos, su comportamiento, y no simplemente por su condición. En nuestra sociedad encontraremos empresarios con comportamientos adecuados a un sistema de valores, y otros que no, al igual que ocurriría con otras ocupaciones como policía, maestro, médico, etc.

Y a partir de ahí me continué preguntando si podría existir un modelo de relaciones laborales en el que no existieran buenos y malos, sino un único conjunto o equipo, en el que todos y cada uno de sus miembros efectúen su aportación para la construcción de un objetivo común. De hecho, conozco muchas empresas que llevan a cabo buenas prácticas conducentes a ello, algunas de ellas incluso de forma no planificada o incluso inconsciente. Prácticas basadas en sistemas retributivos equitativos y proporcionales a la contribución del empleado a la consecución de objetivos, prácticas basadas en la integración e igualdad de oportunidades, prácticas basadas en la participación y cooperación entre empresa y trabajadores, prácticas en las que se valora y premia la aportación de ideas, prácticas en las que los integrantes de la organización se comprometen verazmente con los objetivos y valores corporativos, prácticas en las que existe un sistema de comunicación fluida , transparente y multidireccional , y en definitiva, prácticas en las que se premia y valora el esfuerzo, como único camino para la asunción de retos, por cierto, cada día más difíciles.

Las buenas prácticas deben ser premiadas y reconocidas.